Artista

   Darío Berterreche nació en 1969 en la ciudad de Miramar, Provincia de Buenos Aires, donde reside y trabaja actualmente.

   Estudió dibujo y pintura, con los artistas: Sole Rebaudi, Pablo Garat , Nardo Moyano, Jorge Melo, César Pascual Diez , clínica individual con Andrés Waissman, taller y análisis de obra con Carlos Arnaiz, ensayo y reflexiones con Josefina Fossatti.

   Participó de varias exposiciones individuales, entre las que destacan, MOVART Bodega La Rural ( 2018 Mendoza) ,“Relatos Construidos” en Salas Federales (2018 Buenos aires) “Universos Ocultos” ( 2017 Miramar y Mar Del Plata ), “Galería Pilares” (Colombia 2017), “Como los Niños que escriben en el cielo” (Miramar 2016), “Cinemática” (Mar del Plata 2016), “Vórtice” (Buenos Aires 2015), “Galería Hilda Solano” (Buenos Aires 2014), “Llave de Luz” (buenos aires 2014) “Miradas Ilimitadas” (Miramar y Mar del Plata 2014)” La vida es hoy” (Miramar 2013),

   Formó parte de muestras colectivas en diferentes instituciones como , Salas Federales, Mutual Círculo Italiano , Sala de Arte Banco Credicoop , Teatro Auditorium de Mar del Plata, Honorable Cámara De Senadores de la Provincia de la plata.

   Sus obras integran colecciones privadas en Argentina, México, Colombia, Francia, Holanda y E.E.U.U

Obra

    En la obra de Berterreche, la acción designa la propia superficie dejando deslizar un cuerpo en deriva hacia las indagaciones imposibles del arte, presentando una pintura fronteriza con lo que el gesto deja entrever.
Su pintura es un acto performático que irrumpe el espacio y el tiempo real fijándolo en un continuo presente y lo que en su ahuecamiento suceda, proponiéndonos un corrimiento que implica abstraerlas para pensarlas como pinturas. No se trata de contemplar, sino de algo más extenso o mental, que acontece en la memoria abarcando el espacio que ocupamos en toda su
inconmensurabilidad.
La obra sucede en ese presente detenido, en ese pliegue donde el cuerpo piensa. No puede ser aislada ni delimitada con facilidad: el ritmo insomne de las pulsaciones le es propio. La improvisación como parte fundante de su lenguaje es recibida desde lo físico. Sus deslizamientos responden a los latidos que traducen un sonido propio, el de lo acontecido.
En su obra, el autor estudia la relación entre la música y lo que emite. Su trabajo se puede entender como una expresión sonora estrechamente ligada a las bases del jazz y sus contingencias, donde lo fundamental no es qué se dice, sino cómo se dice. Su tratamiento del ritmo, su interpretación, ponen de manifiesto el trabajo de un verdadero obrero que a través de materiales industriales nos arrima al registro del suceso.
El artista asume sus memorias personales, invitando a la escucha atenta de las variaciones y alternancias de todo lo que abarca la superficie de sus telas.

Josefina Fossatti